En Chile se generan 6,5 millones de toneladas de residuos solidos municipales al año. Lamentablemente más del 95% de estos residuos se llevan a rellenos sanitarios, vertederos y/o basurales. muchos de estos sitios no cuentan con autorización ambiental y son clandestinos.

 

Solo algunos rellenos sanitarios cumplen con la normativa ambiental vigente y se hacen cargo de los impactos ambientales que generan.

 

La Región Metropolitana genera anualmente alrededor de 3,3 millones de toneladas de residuos municipales que se envían principalmente a tres rellenos sanitarios dentro de la misma región: Loma Los Colorados en la comuna de Til Til, Santa Marta en la comuna de Talagante y Santiago Poniente en la comuna de Maipú.

 

Entre los rellenos sanitarios Santa Marta y Santiago Poniente se dispone un 46% del total de los residuos de la Región Metropolitana, sin embargo las vidas útiles de estos rellenos finalizan los años 2022 y 2024, respectivamente. En otras palabras, en 6 años más la Región Metropolitana se quedará sin lugar para disponer de casi la mitad de sus residuos.

 

En La Araucanía se generan, 312.000 toneladas de residuos municipales al año. En esta región existen sólo tres lugares de disposición final: el relleno sanitario de Freire y los vertederos de Villarrica y Victoria. Estos sitios son de capacidades menores, por lo que varias comunas están obligadas a enviar sus residuos a otras regiones, incluyendo la capital regional Temuco.

 

Hace más de 15 años que se ha intentado encontrar un lugar para instalar un nuevo relleno sanitario, pero sin éxito.

 

Estas situaciones se repiten a lo largo de todo Chile y es un reflejo de los precarios métodos de gestión de residuos que hasta el día de hoy se han utilizado en nuestro país. La gente está cada vez más sensible a los impactos que se generan sobre el medio ambiente, por lo que será cada vez más difícil encontrar lugares apropiados para instalar nuevos rellenos sanitarios.

 

Ventajas de Waste-to-Energy

Se necesita menos superficie

Por cada 10 toneladas de residuos que se disponen en un relleno sanitario, se pierde 1 m² de tierra, y en vertederos incluso es más. Eso significa que Chile pierde más de 650.000 m² de tierra al año, debido a la disposición final de residuos domiciliario en rellenos sanitarios, vertederos y basurales, una superficie equivalente a la de 80 canchas de fútbol todos los años.

Si procesáramos la totalidad de nuestros residuos en plantas WTE para disponer solamente las cenizas, podríamos reducir esta superficie de 80 a alrededor de 8 canchas de fútbol anuales.

Si además aprovechamos parte de las cenizas, tal como se hace en los países europeos, la superficie requerida disminuye a 2 canchas de fútbol anuales.

Ahora, si además comenzamos a disminuir la cantidad de residuos que generamos a través de la reutilización y reciclaje, esta superficie la podemos reducir aún más.

 

Reduce las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI)

La descomposición de la basura genera gas metano (CH4), un gas que tiene un efecto invernadero 24 veces más fuerte que el dióxido de carbono (CO2). Este es uno de los grandes problemas de los rellenos sanitarios y vertederos, donde se genera una descomposición masiva debido a las grandes cantidades de residuos acumulados por mucho tiempo.

La combustión de los residuos genera CO2, pero este tiene un menor efecto invernadero que el metano. Por cada tonelada de residuo municipal combustionado en una planta Waste-to-Energy se ahorra entre 0,5 y 1 tonelada de gases de efecto invernadero, los cuales se miden en CO2 equivalente.

 

Genera energía eléctrica y térmica

En las plantas WTE se aprovecha el residuo que no se pudo evitar, reutilizar ni reciclar, para generar energía eléctrica y térmica, en vez de disponerlos en rellenos sanitarios o vertederos.

Por cada kilogramo de basura se generan 0,6 kWh de energía eléctrica, suficiente para abastecer a una casa por 40 minutos de luz y electricidad.

Además, se puede aprovechar la energía térmica remanente de la planta para procesos de secado o calefacción. Por cada kilogramo de basura se genera 1 kWh de energía térmica, lo que calefaccionaría una casa por 30 minutos.

En total, la planta WTE Araucanía abastecerá a más de 10.000 casas de electricidad y podría calefaccionar a más de 5.000 hogares.

 

Elimina los patógenos, los percolados y lixiviados

Debido a la combustión a altas temperaturas, se eliminan y destruyen los patógenos y contaminantes que están contenidos en los residuos. Así se evita la propagación de enfermedades a través de vectores como sucede actualmente al disponer la basura en vertederos.

También el gran problema de los percolados y lixiviados que se generan en los rellenos sanitarios y vertederos se elimina, ya que la basura en las plantas WTE no entran en contacto con las aguas lluvias y son recibidos y manejados en edificaciones cerradas. El líquido que trae el mismo residuo es evaporado durante el proceso de combustión y sale al ambiente simplemente como vapor de agua.

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Gestión de residuos sustentable

Residuos en Chile

Gestión de residuos sustentable

Una gestión sustentable de residuos sólidos domiciliarios y municipales está compuesta por varios pilares que en su conjunto forman un sistema que se hace cargo de los desechos de una manera amigable con el medioambiente.

Esto se guía por una pirámide invertida que jerarquiza los distintos métodos de gestión, priorizando los métodos ambientalmente más favorables sobre los menos favorables.

El primer método, y claramente el más favorable, es la reducción de los residuos. Esta etapa se refiere a que cada persona intente reducir la cantidad de residuos que produce, y así también disminuir la cantidad total de desechos que se generan.

Luego de la reducción, la reutilización es lo más favorable que se puede hacer con el residuo que ya se generó. A muchos materiales y objetos se les puede dar segundas y terceras vidas, utilizándolos para otros fines y así evitando que terminen en la basura.

El reciclaje le sigue a las etapas de reducción y reutilización, convirtiendo el material recuperado en materia prima para aprovecharla en procesos industriales que vuelven a hacer un producto.

Para la materia orgánica existen los procesos de digestión anaeróbica para la producción de biogás y el compostaje para sacarle provecho a la fracción orgánica de los residuos que en nuestro país aporta un 50% de la basura que se genera.

Todos estos procesos de la pirámide invertida tienen una condición importante para ser económica y técnicamente viable y eso es que los materiales se separen en origen, o sea que cada uno de nosotros los segreguemos en nuestras casas y los vayamos a dejar a los Puntos Limpios de la ciudad o que la Municipalidad implemente un sistema de recolección segregada.

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Todo lo que durante las primeras etapas de la pirámide no se pudo reducir, reutilizar o reciclar, pasa a formar parte de los residuos “post-reciclaje”.

Para estos residuos existen solamente dos opciones: Aprovechar su poder calorífico para la generación de energía en plantas Waste-to-Energy y disminuyendo su volumen en un 90%, o ir a disponerlos directamente a rellenos sanitarios o vertederos, siendo el procesamiento en plantas WTE ambientalmente mucho más favorable.

La Unión Europea y otros países desarrollados han prohibido los vertederos y también la disposición final de residuos no tratados a rellenos sanitarios, debido a los grandes impactos negativos que provocan sobre el medioambiente. En cambio, actualmente en los países más avanzados en su gestión de residuos (Alemania, Suiza, Dinamarca, Suecia, etc.), se combustionan los residuos “post-reciclaje” en plantas Waste-to-Energy, siendo esta fracción un 40-50% de los residuos totales. Así han logrado reducir el porcentaje de residuos que van a rellenos sanitarios a un 1%.

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